La inconfundible desmesura del avasallante tiempo
Ajá. Los años no pasan solos. Pasan con muchos compañeros, de vida y de sentimientos. Con muchas experiencias, muy buenas y muy malas, y también mediocres.... El mundo se va multiplicando con el fluir de nuestras relaciones. Se exponencia con el acceso a nuevas relaciones y personas y amistades, y a los otros mundos que cada persona ofrece. Se oxigena el espíritu con nuevas vivencias, y se oxida el cuerpo de a poco. Se toma otra perspectiva frente a temas pedorros, se forma el temple, y también se adormece por momentos la sangre. Mi espíritu sigue igual de joven, en busca de aventura de riesgo, de diversión. Pero el día a día (rutina) amenaza constantemente a nuestro espíritu, tomando la forma de una píldora anestésica para sobrellevar hábitos obligatorios que no nos gustan. Freno de mano a tiempo. Fuck off. El espíritu es indomable, y sigo reusándome a malgastar un sólo año de mi vida en algo que no me guste. El cambio vuelve a oxigenar el cuerpo y todo toma un vértigo y dinamismo que nos marea un poco inicialmente pero que nos hace sentir vivos. Me siento vivo, joven, divertido, y arriesgado. Hay que mantener el equilibrio pateando algunos tableros. No hay que seguir tomando la píldora. Como decían las azucar moreno, sólo se vive una vez.




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